La libertad te la genera el ser y ese 'ser', con mil defectos y alguna virtud, te lo da el no cambiar nunca tu forma de pensar. Esa es la eterna libertad.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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