Correr. ¿Para qué? Dicen muchos. ¿Por qué no? Digo y dicen otros.
Mil y una razones para hacerlo; mil y una razones para no hacerlo.
Esta noche, hace un rato, mientras corría unos kilómetros más, pensaba en estas y otras cuestiones y descubría otra de mis razones: corro para no caerme.
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