Tengo una táctica que suelo utilizar y, de momento, no me genera problemas y sí mucha paz. Cuando alguien trata de provocarme, de 'buscarme las vueltas', le respondo con la máxima cortesía, con educación, como si no fuera conmigo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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