Te puedes encontrar buena gente, buenas personas, en los lugares y en los momentos más variopintos e insospechados. Incluso en esos en los que nadie podría imaginar que así fuera. Y en cambio, puedes estar rodeado de mala gente en tu día a día, y ni siquiera darte cuenta de ello.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario