Existe una intelectualidad miserable, que predica pero luego se esconde; una intelectualidad que crece tras escaparates progresistas que poco tienen que ver con el progreso. Por otro lado existe una intelectualidad humilde, que busca el crecimiento y el encuentro interpersonal; que defiende las injusticias sin mirar más allá de lo que son, sin buscar justificaciones de ideología o 'color'. Esa es la intelectualidad que busco y sigo, esa intelectualidad que no vive de 'proyectos subvencionados' ni edita libros de 'plácida autoayuda' al sol de playas paradisiacas.

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