La poesía es pasión, como todo en la vida, y como tal es el alimento de aquellas almas que viven en el deseo apasionado por todo. El que no vive así no está ni vivo ni muerto.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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