Uno no es de donde nace sino de donde muere. La vida te ofrece dos espacios: el que eliges y el que no eliges. No eliges ese lugar de tu alumbramiento pero sí eliges, si los dioses te permiten, el lugar de tu deslumbramiento. Ahí quedas.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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