Siempre he entendido que la libertad tiene un límite y ese límite es el respeto a la libertad del otro. Nadie es más que nadie por ser quién es. Nadie es mejor que nadie mientras no se demuestre lo contrario
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Me gusta lo que escribes, siempre te leo aunque no te responda...un abrazo
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