Una de las cosas que he aprendido con el paso de los años es a no criticar ni enjuiciar aquello que desconozco. Sobre cualquier tema en el ámbito de la vida, es mejor saber antes que hablar. Escuchar y analizar primero, luego opinar.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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