Por ahí, perdidos de todo pero encontrados por si mismos, se encuentran los verdaderos discípulos de los dioses. Son pequeños, no tan inmensurables como Él, aunque grandes entre tanto chikilicuatre que estamos, pero sin ser vistos -tan solo por aquellos que les necesitan- día a día, sin descanso, sin cansancio, transmiten el Amor en mayúsculas, el Amor desinteresado, ese Amor humano que les hace grandes, ese que se da para no recibir. Y otros nos dedicamos a mirar, a dejar pasar, a incordiar, a volvernos hacia otro lado. Qué poco costaría hacer, agradecer.
Dice la Sabiduría Judía que...
Frase de sabiduría judía: “He crecido junto a los sabios y no he descubierto nada mejor que el silencio".
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