La incertidumbre, el miedo, puede ser algo que lo sintamos ajeno. Es nuestro y sentirlo nos hace estar vivos. Reconozcámoslo como parte del camino y aprovechemos como reto de nuestro destino.
Cuántas veces, sin darnos cuenta, o sí, perdemos nuestra dignidad por callar y no decir lo que pensamos. De eso se aprovechan algunos. Escucha siempre pero cuando no estés de acuerdo, habla. Sólo los ignorantes te quitarán la palabra.
A lo largo de mi vida he abandonado muchos proyectos. Unos por desgana, otros porque se han torcido. Nunca sabré que hubiera pasado llegando al final. No abandones, termina lo que empiezas. El resultado es lo de menos.