domingo, 1 de enero de 2017

01.01.2017... Comenzando a Caminar.

Es este el primer domingo de este año nuevo como lo es su primer día. Hace mucho frío, es invierno, vamos concluyendo las celebraciones, el estómago comienza a exigir una tregua y comenzamos a caminar nuevamente otro año más.

Es un día en el que uno estrena cuaderno y las páginas de este nuevo año irán rellenándose con el paso de los días.

No he querido comenzar, como muchos, escribiendo listas interminables de propósitos que luego no llego a cumplir porque siempre me dejo llevar por esa marea que enloquece y desordena mi vida. Tal vez si tan solo consiguiese cumplir eso, el orden, posiblemente sería más que suficiente como para argumentar un año medianamente exitoso.

Tal vez si tratase de no perder tanto el tiempo en pensamientos vanos y pasar más a la acción, sería suficiente también para cambiar el rumbo de algunas cosas o llevar a buen puerto proyectos estancados.



Lo que se escribe sólo tiene validez si se cumple. Sólo se cumple aquello que se hace y normalmente se hace aquello que se desea.

Casi siempre comenzamos un nuevo año cargados de propósitos, empresas, objetivos y metas que no sólo no cumplimos sino que nos generan estrés y pánico antes de empezar.

Tal vez el error sea ese. Tal vez el error sea añadir tantas listas de tareas innombrables y a veces vacías de consistencias espirituales porque lo material es lo que nos transporta.

Comenzar, volver a comenzar. Caminar, dar el primer paso. Esa es la oportunidad que nos presenta un nuevo día, un nuevo año.

Y para comenzar no hay nada como desprenderse de todo lo que uno ha hecho mal. Reconocer nuestros errores y despojarnos de ellos.

Romper con los malos hábitos que nos acompañan en nuestro caminar y nos sobran.

Desprendernos de todo aquello que pesa sin aportarnos nada más que eso, peso, para caminar ligeros de equipaje tan sólo con lo que realmente nos hace crecer y enriquece en el espíritu, en el alma y el corazón.

Nada me apetece más este año que el ir 'haciendo camino' y no caminar sin rumbo.

Así que hoy, entre lecturas y algunas notas clásicas, envuelto en una paz necesaria, comenzamos a caminar, comenzamos a garabatear y emborronar las páginas de este nuevo cuaderno.

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