jueves, 1 de diciembre de 2016

01.12.2016... Entramos en diciembre...

Es curioso cómo planeo cada mañana, calle arriba, mientras el fresco ruido del amanecer me despierta, en versos. 

Es el primer día de diciembre, último mes del año. Llegados aquí paramos porque sentimos lo rápido que pasan los días, los meses, los años.


El sabor a  navidad ha comenzado a inundar las calles y la música navideña ya suena en todos los establecimientos anunciando esos días en los que la alegría inunda la vida de los niños y muchos mayores, mientras otros entran en una especie de fase ciertamente melancólica y algo nostálgica. 

No he sido nunca muy navideño. Son días de compromisos que, en muchos casos, nos creamos como una obligación impuesta por la tradición. Realmente lo único que me interesa es que todas aquellas personas a las que quiero y aprecio se encuentren bien. Esa es la verdadera navidad. Como lo sería también si cada uno de nosotros aportásemos nuestro granito de arena para que a nuestro alrededor, en el mundo, nadie pasara calamidades. 

Pero no nos acordamos ni paramos a pensar. 

Pensar y actuar. A lo mejor pasamos demasiado tiempo pensando y demasiado poco actuando. ¿Dónde está el equilibrio? 

El equilibrio entre pensar y actuar es hacer.

Está siendo esta semana algo revoltosa. Los días avanzan entre prisas y reuniones, acumulando ideas, ganando calorías y, a veces, perdiendo pasos.

Las semanas así se me hacen difíciles y busco con urgencia esos momentos poéticos que me permitan deshacerme de las chinas que se van clavando en los zapatos.

Equilibrio y Fuerza.

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