domingo, 1 de noviembre de 2015

01.11.2015... Ir de poeta!

Hice hoy una de esas salidas running en solitario. En unas horas en las que el poco sol de la mañana ya había sido vencido por las nubes. Aún así, ajeno al gris, sentido de color, me llené de zancadas mientras la reflexión buscaba el equilibrio necesario de la semana.

He vuelto a dedicar esta tarde al estudio poético. La asignatura de Poesía 1 me ha llevado hoy a través de esa forma poética, importada del Japón, y que es el haiku.




El haiku o haikú, como imagino sabéis, consta de 17 sílabas repartidas en tres versos de 5+7+5. Contiene una imagen o una agudeza conceptual, y hace alusión a una realidad cotidiana o a la naturaleza. 

Puede parecer fácil construir un haiku, pero no lo es construir un buen haiku. El arte del “haiku” es el de la sugerencia escueta, por lo tanto no es posible hacer uso de casi ninguna figura de dicción. Un auténtico “haiku” no debe tener adjetivos, acaso un mínimo necesario, y no más de dos focos de atención.

Tras mis lecturas y ejercicios he pensado en una conversación que tuve esta semana pasada. Me ha venido a la memoria porque tiene que ver con la poesía.

Alguien me dijo, días atrás, algo así como que "no me gustan los poetas; los poetas son tristes." Una afirmación que, por un momento, hace pensar que quién lo dice conoce a un gran número de ellos.

Pero no quedó ahí la cosa. A tan sugerentes afirmaciones le siguió la siguiente: "vas de poeta".

Envuelto, como he estado, toda la tarde en versos, no me ha quedado más remedio que reflexionar un poco, nuevamente, en esta conversación. 

La primera conclusión que uno saca, e imagino que cualquiera que esté leyendo estas líneas, es que lo que esta persona me estaba diciendo es lo siguiente: o soy un triste, o un triste poeta, o un poeta triste.

Tengo admiración, cariño y respeto por quién lo decía. Sé de su valía personal, demostrada día a día en sus altas responsabilidades. Creo que por ello más que afectarme me alegró el comentario. Por cierto que si no hubiese conocido, tampoco me hubiera afectado en lo más mínimo.

La verdad es que yo, en la vida, no suelo ir de nada. En todo caso de lo que sí voy es de persona con mil defectos. Pero, la verdad, ahora que lo pienso, si tuviese que ir de algo siempre lo haría de poeta. Sí, de poeta. Es en lo que más creo, es lo que más asemejo a la libertad que busco y, sobre todo, es lo que más momentos de paz y equilibrio me aporta.

Curiosamente, estos que parece 'vamos de poetas', luego somos los que más momentos de sincera alegría aportamos.

Por eso, ante tal opinión, más que afectarme lo que sí me preocupó es que alguien entienda que la poesía es tristeza, melancolía. La poesía es mucho más que todo eso. La poesía es emoción e ilusión, es esperanza y afecto, es sentimiento y vida. Y la vida es, claro que sí, alegría y tristeza. 

“...la poesía tiene sobre todo que ver con el sentimiento y la emoción; y el sentimiento y la emoción son particulares, mientras que el pensamiento es general” (T. S. Eliot).

En un poema se esconde la canción más alegre o la emoción más triste, sólo hay que ser capaces de encontrar. No se encuentra nada si no se busca. Si buscas versos en tus momentos, encontrarás poesía.

Deberíamos primero escuchar lo que dice el poeta y el poema, prestar atención a sus motivaciones, mientras “ves” el objeto o la situación que nos presenta. El poema puede expresar mucho más de lo que dice. Si no vemos, difícilmente sentimos. Ningún otro texto es capaz de transmitir algo así.

“...no cantes a la lluvia, poeta, haz llover” (Poeta anónimo Aymará)

Es verdad que la poesía forma parte de mi vida. Escribo mis días en verso y a veces sueño que son los versos los que me viven a mi.

No encuentro sentido al amanecer si no descubro la belleza del cielo convertido en poema.

Poetizar la vida es sentir que la luz te penetra en tu caminar, beber del murmullo del viento y acariciar cada espacio como una conquista nueva.

A veces aparecen versos y no sé de dónde. Caen torrenciales e igual que llegan, huyen buscando su silencio en un cuaderno de rayas.

La poesía viene y va, como la vida; como los destellos del sol en la mañana de nubes de hoy. 

La poesía se siente o no se siente, como esos pellizcos que nos advierten de una sensual emoción. 

Poeta no es más que quien sabe escuchar los sentimientos y los traduce en palabras. 

No creo que los poetas sean tristes, ni siquiera que la poesía lo sea. Sí creo que el poeta goza de una sensibilidad especial para ver y sentir las cosas, la vida, el mundo.

Creo firmemente que nos faltan más poetas en nuestras vidas. Nos faltan líderes poetas; eso significaría que serían mucho más sensibles ante los problemas de los demás.

¿Voy de poeta? La verdad que no pero... me quedo con los poetas. 

Hace tiempo escribí un post por aquí que titulé 'No es tiempo de poetas ¿o sí?'. Cada vez lo tengo más claro: es tiempo de poetas.

Por eso, tras estas reflexiones y algunos esfuerzos mentales, he conseguido algún humilde haiku que, como ejercicio, he tenido que construir. Tal vez no sean muy buenos pero ¿y qué? Son míos, son para todo aquél que sepa leerlos, sentir, percibir el instante y el momento:


Con esta boca
absorbí tus labios
en tus sueños.

...

Dame versos
que me siembren
todo el corazón.

...

Eres octubre
cediste tu sonrisa
y me la guardé.

...


Feliz y poética noche poetas...

1 comentario:

  1. La poesía es un instante lumínico que después todos repiten como loras; incluyendo al poeta.

    ResponderEliminar