domingo, 5 de julio de 2015

05.07.2015... ¿Por qué no ahora?

Domingo. Fin de semana envueltos en el calor de las temperaturas y en el calor de la amistad. 

Cambié el orden de los días y salimos a hacer nuestra sesión running ayer. Lo echaba de menos. Esas zancadas en compañía de C, repasando y analizando nuestras vidas, las vidas; reconfortante esfuerzo y sudor que ayuda a afrontar las semanas con esas perlas de energía.

Cena de amigos ayer que duró hasta altas horas. Contar con un puñado de esos que sabes te acompañan, que siempre están y que convierten en privilegio y grandeza el mero hecho de sentirte 'amigo' en mayúsculas.

Eso sí, reconozco haber llegado a hoy con un cansancio generalizado, no sólo físico, también mental.



Me gusta terminar las semanas con esas sensaciones cerebrales que son extrañas y que de vez en cuando aparecen. 

No sé si son simples dudas o pensamientos que saltan y golpean la cabeza, tratando de salir al exterior disparados. También puede ser un calentamiento de la masa cerebral provocada por las altas temperaturas. El caso es que me gusta porque me hace reflexionar, pensar y, lo que es más importante, provocarme, pellizcarme, a mi mismo.

Y es que todos deberíamos hacer un ejercicio básico aunque sólo fuera una vez en nuestra vida. Deberíamos escribir en un papel si la vida que imaginamos como maravillosa es realmente la que vivimos.

Normalmente, y lo sé por los ejercicios y sesiones de coaching que hago, la respuesta es negativa: No. 

Casi todos vivimos una vida que no es la que nos satisface. Pero nos conformamos.

Lo curioso es que nunca es tarde para conseguir tener esa vida que anhelamos. 
Nos ponemos excusas varias, como que esa de que "ya a mi edad para qué voy a luchar". Pues nunca es tarde. 

Si no vivimos, o no hemos conseguido, aquello que alguna vez soñamos nunca es tarde para ir a buscarlo.

Seguro que, a lo largo de nuestro camino, nos hemos encontrado con muchos obstáculos que nos han ido desmotivando. Han aparecido muchos de esos diablillos tóxicos que han encontrado el momento para confundirnos y decirnos eso de que "¿para qué!!"; seguro que hemos dejado de pedir muchas cosas por miedo a recibir un no por respuesta. Seguro que hemos dejado de aprender o de utilizar lo aprendido porque pensábamos que estábamos perdiendo el tiempo.

A lo mejor es el momento de vivir esa vida que hemos imaginado.

Somos nosotros los que hemos creado todo lo que hemos vivido y sido hasta ahora; ¿por qué no creamos el futuro que queremos?

Tenemos vida, tenemos tiempo.

¿Por qué no nos miramos dentro y cambiamos nuestros hábitos, nuestra manera de pensar, nuestra forma de hacer las cosas y volvemos a ilusionarnos por algo? Ilusión.

Nos hemos acostumbrado a vivir de una determinada manera y no queremos cambiar, aunque no dejamos de quejarnos.

¿Queremos algo diferente? Entonces está claro que debemos cambiar y hacer las cosas de manera diferente a como las hemos hecho hasta ahora.

Si buscamos un determinado objetivo, no vendrá solo a nuestros brazos. Hay que trabajar y buscarlo.

A lo mejor ha llegado el momento de correr riesgos. La vida nos ha envuelto en una comodidad privilegiada pero, está claro, no nos ha llenado lo suficiente. Hemos ido dando tumbos, de un lado a otro, dirigidos o teledirigidos, más o menos cómodos hasta que surge esa protesta que viene provocada, normalmente por la falta de motivación o de ilusión en nuestra vida.

¿Cuántos proyectos han quedado en pensamientos?

¿Cuántas ilusiones se ha llevado el viento mientras caminábamos llenando nuestra cabeza de esos pensamientos y deseos? "Y si... y si..." Pero todo ha quedado en ese "y si..." porque no ha habido ningún paso adelante.

¿Por qué no ahora?

¿Por qué no hacemos las cosas y ya está? ¿Por qué no nos dejamos de culpar, de mirar atrás y simplemente nos ponemos manos a la obra como si viviésemos de nuevo?

Acción, manos a la obra. No te pares.

Decidamos nuestro objetivo y organicemos nuestra vida alrededor de él.

A lo mejor no conseguimos lo que queremos porque hasta ahora hemos sido incapaces de pararnos a pensarlo y definirlo. Para, piensa y escribe lo que quieres. Trabaja por ello.

Focalízalo, visualízalo, tenlo claro, detalla todo lo que puedas tu objetivo y ve a por él.

Cree en ti. La vida es una oportunidad.

Terminar la semana con pensamientos y reflexiones así, siempre es una manera de motivar y enfrentarse a una semana con ilusión.

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