domingo, 22 de marzo de 2015

22.03.2015... Tiempo!

Hemos entrado en la primavera,  pero seguimos con esa sensación invernal que no quiere abandonarnos. 

Qué largo y cansino se me está haciendo este invierno. Al Eterno le debo ese privilegio de no tener mayores problemas que el de quejarme, hoy domingo, por algo. Siempre tenemos un algo por el que quejarnos. Somos incapaces de no hacerlo. Y ese algo, hoy, ha sido lo desagradable que se me hace al despertar temprano y  abrir la puerta de casa para acercarme a por la prensa y tomar ese primer café,  contemplar el cielo cubierto por un gris lluvioso, sin permitir que asome una pizca del sol que espera, cautivo, detrás. Necesito sol.



Pero menos mal que rápidamente, me detengo unos minutos, cierro los ojos, respiro y medito con esos pensamientos positivos y de gratitud que te ofrece sentir que estas vivo.  Abro los ojos, miro el cielo y me digo: "ya saldrá el sol, disfrutemos el momento presente, este día".

Y un rato después, bajo una llovizna rebelde, con un viento algo frío, hemos disfrutado C y yo de poco más de 15 kms de running por esos caminos getafenses, nuestros, que nos permiten recorrer en una soledad casi absoluta, el Cerro de los Ángeles. Otro privilegio, todo un motivo para agradecer a la vida  permitirnos vivir momentos así.

Y es verdad, seguro seguimos quejándonos por tonterías y estupideces, por excesos o defectos, por temperaturas agradables o desagradables. Nada nos llena plenamente porque tal vez estemos llenos en exceso de todo y el exceso, la no necesidad, te hace perder ese horizonte del que sólo disfrutan aquellos que viven con lo justo.

Y a lo mejor es eso. Nos enredamos en miles de proyectos que creemos nos llenan y lo único que hacemos es buscarnos problemas y problemas. El mayor de ellos es comenzar a no disfrutar del tiempo.

El tiempo está para disfrutarlo, para vivirlo. Si el tiempo es capaz de vencerte quiere decir que te equivocas.

Últimamente reflexiono mucho sobre eso. Me he dado cuenta que cuanto más tiempo dedica uno a las cosas peor salen, peor funcionan o peor marchan. Es una contradicción. Realmente, a lo mejor lo que estamos haciendo es dedicar tiempo a lo menos importante o equivocado.

Hace un rato, repasando unos temas que me traen un poco de cabeza, me daba cuenta de lo poco que he avanzado en estos meses -no siempre por mi culpa, pero sí desde mi responsabilidad- y la cantidad de tiempo que me ha quitado.
No sólo me ha quitado tiempo: me ha quitado vida y me ha generado quebraderos de cabeza. Cuando uno dedica tiempo a una cosa y lo resuelve o, al menos, lo encarrila, no es tiempo mal gastado. Si encima no llega a resolverlo quiere decir que está tirando el tiempo a la basura.

Tal vez, pienso, en situaciones así deberíamos parar y tomar un poco de distancia. Esos consejos que suelo dar en mis sesiones de coaching. Esos consejos que luego no me aplico: tratar de ver las cosas desde lejos y analizar si se están haciendo bien, de la manera correcta. El caso es que tengo la impresión de que no, y el primero que no lo está haciendo bien soy yo, independientemente de las buenas ideas e intenciones.

¿Demasiadas cosas a la vez? Podría ser. No por mucho hacer se avanza más. 
Lo que siempre he odiado en la vida es perder el tiempo o que te lo hagan perder.

Vamos ya restando vida en vez de sumando. Deberíamos pensar más en esto, ir eligiendo y valorando en que ocupamos nuestro tiempo.

Y así terminamos otra semana, otros tiempos, con estas reflexiones que sirven, o me sirven, como esos desahogos reflexivos que abandonamos y nos gustaría no volvernos a hacer. 

Quedan por aquí como notas a las que de vez en cuando agrada volver.

Es el tiempo...

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