sábado, 8 de noviembre de 2014

Qué irónico...

Qué irónico
puede convertirse el día
como la vida;
de esos que amaneces
en el mismo lado y posición
para anochecer
en la misma posición y lado.
No cambias
ni los pasos ni el camino
ni el tiempo que tardas
en encontrar destino;
ese destino del día
que como cada uno
lo convierte en monotonía.
Acudes y vuelves
despiertas y duermes;
así cada día.

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