domingo, 9 de noviembre de 2014

09.11.2014... De escrituras...

Hoy he despertado pensando lo elocuentes y 'curiosos' que somos en este país nuestro, que tanto amamos la mayoría. En la semana que se celebra el aniversario de la caída de un muro, el de Berlín, aquí, entre nosotros, otros pretenden levantar uno ficticio y dividir España. Es verdad, somos diferentes al resto del mundo. Mientras otros unen y lo celebran, nosotros tratamos de separar.

Y sí, el verdadero y agradable despertar ha estado en comprobar por la ventana que no llovía e íbamos a poder disfrutar de esos kilómetros running del domingo. Algo fresco, con intenciones de sol, con un poco de viento al comienzo, pero disfrutando de prácticamente 16 km junto a C. 
Hacía un par de semanas que no salíamos juntos, así que nos ha dado tiempo a ponernos al día en lo más y en lo menos. Por cierto, he tratado de buscar y recorrer un nuevo camino, para hacer una vuelta algo más 'embarrada' y lo que he encontrado ha sido una valla por donde pensaba estaba abierto. Hemos tenido que cruzar por campo, recién labrado y mojado, con lo que el peso en las zapatillas aumentó de manera considerable desde el inicio. Pero feliz, felices. Disfrutar así del último día de la semana te recompone mentalmente para la siguiente.



He visto hoy, con mi hijo, una de esas películas que recordaba pero no había disfrutado tanto como hoy. Tal vez porque me he visto más reflejado: 'Cerdos Salvajes'
Me siento reflejado en los protagonistas, no en el título, claro. Esta película son de las que te recuerdan la edad que tienes, dónde estás; te ponen en tu sitio con humor y te insinúan la importancia de la familia y los amigos. Llega uno a esas edades en las que un dolor se convierte en achaque. Comienza uno a pensar en esa cuenta atrás y en lo que queda por hacer. ¿Qué haríamos o qué no haríamos?

Y así, entre estudios, música y lecturas terminamos esta semana, cansada pero agradable y con varios objetivos conseguidos. Entre Administración Local y Versos; entre Coaching y vinos.

Escribir artículos, breves ensayos, poemas y relatos, es algo que llevo haciendo mucho tiempo. He escrito tanto que a veces ni recuerdo ni encuentro. El otro día, tratando de recopilar algunos relatos para corregir y componer un librito para publicar, encontré uno entre varios, que escribí hace años y no recordaba. Me gustó tanto que pensé no lo había escrito yo.
Los relatos son esas historias cortas que no dan para mucho más; esas ocurrencias del día que son algo más que cuentos y menos que novelas, pequeñas ficciones entretenidas. En todo hay gustos. Lo que puede gustar a uno, a otro no.

Escribimos para entretener pero, también, para entretenernos.

Sólo uno es dueño de lo que escribe hasta que lo publica él mismo, es en ese momento cuando el arte se muestra al gusto, juicio o crítica.

En estos momentos debería trabajar en la corrección y preparación de cuatro libros: mi segundo poemario, uno de relatos, el segundo volumen de mis notas/aforismos y ese librito que vengo construyendo con los años y que terminará por ser 'Consejos para un hijo, consejos para Alex'.

El tiempo es lo más difícil de conseguir. No llevo una de esas vidas tranquilas, tampoco lo deseo. Me envuelvo en mil proyectos casi sin pensarlo, aunque sí con pasión y deseo. A veces, cuando me cabreo conmigo mismo, cuando veo y siento que uno ha pasado ese ecuador de su vida, que debería abandonar todo y dedicarme tan solo ha hacer aquello que me llena del todo: la literatura. Porque lo cierto es que uno no puede estar en mil sitios a la vez y luego escribiendo. No es fácil, es imposible diría yo. La escritura necesita tiempo; tiempo para leer, tiempo para escribir, tiempo para pensar.

Y ya para concluir, os vulevo a recomendar hoy con ese magnífico artículo que ayer publicó en El País Antonio Elorza, y que esta vez lleva por título "El guante y las garras". Para mí es de los pocos que analiza con una realidad indiscutible, desde el inicio, lo que es y son 'Podemos'.

1 comentario:

  1. Un abrazo. Ten entiendo desde la primera hasta la última letra. No es ningún mérito. Sólo lo consigno. Ánimo y adelante. Doy gracias a Dios por ciertas coincidencias (y eso que me hice el remolón para ir a León porque no em encajaba la agenda...).

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