martes, 14 de octubre de 2014

14.10.2014... Anormal!

Anormal. ¿Qué es ser anormal? Pues depende para quién. Lo 'normal' es que todos pensemos que un 'anormal' es aquél diferente al resto de los que creen ser 'normales'. Pero, uno puede creerse normal pensando que está rodeado de anormales o ser realmente el anormal entre normales, o también, simplemente, sentir orgullo de anormalidad. 
Hoy termino el día reflexionando sobre uno de esos anormales que quiero muchísimo y siento: yo. Termino el día teniendo más claro que nunca que soy un anormal



Sí, soy uno de esos anormales a los que les gusta la poesía, de esos que se levantan los domingos a las 7.30h. para correr 15 km, que disfruta yendo a trabajar en el cercanías y el autobús porque va leyendo, que siente a su familia como su brújula, que de vez en cuando gusta de comer solo porque le viene bien para pensar, que se siente idealista, que cree en la amistad por encima de otros tipos de intereses, que se siente un romántico de la política y un privilegiado que sólo tiene que dar gracias a Él por despertar cada día y que vive pensando que la caballerosidad y el honor todavía existen. Un verdadero anormal.

Pero sintiéndome así, cuando conoces a otras personas, hablas con ellas y dejas que se abran, te das cuenta que muchos de los que dicen ser normales, son tan anormales como tú.

Y comenzaba escribiendo estas reflexiones pensando en hablar de la anormalidad política. Tras estas líneas prefiero no hacerlo. No quiero estropear el sentido poético de la anormalidad. Porque me he dado cuenta que en mi vida siempre he estado más cerca de aquellos 'anormales sociales' o 'diferentes' que de esos que creen o han creído sentirse 'normales'.

Vivimos una época en la que cualquier ciudadano, cualquier persona que se levante por la mañana, encienda la radio o la tele para escuchar alguna noticia, pueda pensar que vive en un mundo del que no forma parte. Pero todos formamos parte de este mundo. No podemos ser ajenos ni separarnos de él. Debemos comprometernos.
Ahora lo pienso, esa es otra característica de la anormalidad: el compromiso.

Creo en lo que hago, todo. Admito la crítica, siempre lo he hecho. De vez en cuando me gusta arriesgar y ponerme a tiro pero, que no me hagan perder ese sentimiento de anormalidad poético-religiosa porque, en caso de ser, de volverme tan normal como otros, el que dispara soy yo y, queridos, soy artillero.

Creo que lo mejor que puedo hacer hoy es irme a dormir.

5 comentarios:

  1. Bien expresado lo de normal y anormal, ¿ es lo normal lo normal, matizo es no aparentemente normal lo normal?, ¿ es lo anormal a la vista lo normal verdaderamente?, pues no creo que estemos en una sociedad normal, la verda, la pisque la tiene en mal estado como en mal estado la pueda tener alguien muy inteligente, pero psique insana y ya si le unimos corazón envenenado, ¡ toma ya...!.


    No seguiré por ese triste camino donde cada cual elige su camino muy bien a sabiendas, no miren para atrás o al de al lado, ¡si Usted....a Usted mismo le digo, mírese un poquito y seguro que sabe el camino tomado por Usted, no diga es culpa de la mala suerte!


    Apartandóme de esto tan triste, Felicitar a las personas que a diario con gran esfuerzo intentan sobrevivir en este lejano oeste, siguiendo la buena educación en los verdaderos valores de toda la vida a sus hijos, teniendo respeto por los demás, y queriendo ser personas " DIGNAS", que ya es dificil.



    ¿ Comprometerse?, eso es bueno y malo, según para qué o en qué, si es algo positivo y bueno adelante con ese comprometerse, pero cuidado dónde pretendemos ayudar.

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  2. Los más valientes han sido siempre los anormales, ¡ bienvenidos sean, suelen ser los auténticos!, los más sensatos hoy en día también son anormales pero joyas del Humanismo, lsingulares, atípicos, anormales...joyas, joyas...

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  3. ¡Que los niños no tengan Vida ni una hora para hacer deporte es de lo más normal!, ¿ verdad? con tantas tareas para casa...¡ los tenemos estresados!, ¿ y dónde está la calidad de la enseñanza?, no, tenemos cantidad, eso sí, cantidad...pero calidad no, para que no sean personas virtuosas.


    ¡ Vamos nuestros abuelos tendrían menos dinero, pero las ideas más claras y los pilares bien asentados!, ¡ Vaya sociedad más fracasada la que tenemos, y luego le exigimos a los niños!, esto si que es verdaderamente anormal, pero anormal a las claras...sin dudas.

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  4. ¡ Que a los mismos padres y abuelos no les den pena de los niños!, esto es el colmo de los colmos, ¡ a dónde hemos llegado, Dios mío!.

    ¡ Dios mío, perdónanos porque sí sabemos lo que hacemos!

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  5. Coincidencia total en lo del tren y la poesía (aunque llevo unos días que la normalidad me ha apartado de ella). Me ha encantado esa confesión -también poética, claro-: "soy artillero".

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