miércoles, 6 de agosto de 2014

06.08.2014... con Israel y con el pueblo judío!

Están siendo estos primeros días de vacaciones agradables. Es curioso pero tardas en acostumbrarte a romper con todas esas rutinas y vicios que te creas durante el año. Te debes acostumbrar a pasar todo el tiempo, todas las horas, con la familia, dándote cuenta de lo poco atento que estás a ciertas cosas importantes durante el resto del año.

Parece que tienes tiempo para todo, pero no es así. Los días van pasando y lo que crees iba a ser estar tirado a la bartola,  entre arena, libros y música no es. Lo que sí está siendo acertado y, de hecho, me siento bastante orgulloso, es recuperar el ritmo de mis salidas running. De momento he salido los cuatro primeros días de agosto. No han sido salidas de grandes distancias, pero sí de ir recuperando forma física y tratando de volver a coger disciplina. De 9 a 11km diarios a ritmo suave que, a día de hoy, mis piernas y mi cuerpo en general están notando.  Creo que hacía un año no salía cuatro días seguidos.  Si a eso le añado ciertos cuidados en la alimentación,  que era uno de mis propósitos de verano, podría hablar de una recuperación física importante si termino el mes así.

Mis días son simples. Me levanto, bajo a ver salir el sol sobre ese mar Mediterráneo que resplandece a primera hora, compro la prensa que repaso mientras tomo el café con la tostada en el bar de toda la vida, bajo un rato a la playa a leer, comemos, bajamos todos a la playa, salgo a correr, un paseo nocturno y a dormir perdido en alguna lectura. ¿Para qué más? ¿Para qué menos?


Este verano, la verdad, la prensa está siendo bastante entretenida. La familia Pujol que ha dejado de piedra no sólo a todo un país, sino a todos sus seguidores, con esas millonarias 'herencias' sin declarar (¿a dónde llevará?), el virus del ébola que acecha y pone en guardia al mundo y, por último, la guerra entre Israel y Palestina.

A este conflicto internacional sí quería referirme ya que, más allá de condenar cualquier enfrentamiento militar, cualquier muerte civil venga de dónde venga, sí he de comentar mi postura. Estoy, y estaré siempre, con los demócratas, apoyo el Estado de Israel y me siento plenamente identificado con el pueblo judío.

No es la primera vez que dejo reflejadas mis creencias religiosas. Me siento tan judío como cristiano. Leo el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. No creo en los extremismos de ningún tipo y, claro está, menos religiosos. Defiendo la educación religiosa. El sentido de nuestra cultura y nuestras tradiciones se basan tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Dicho esto, y no estoy para hablar de mis opiniones o preferencias, me preocupa muy mucho el brote antisemita surgido en nuestro país. Y es que es curioso cómo aquellos que se hacen llamar intelectuales de la izquierda, han resurgido de sus comodidades para posicionarse, fundamentalmente, en contra de Israel y el judaísmo.

No deja de asombrarme cómo en España, de vez en cuando, aparecen esos populacheros, que ni siquiera populistas, que desde la vida privilegiada envuelta en la fortuna, llamense Bardem, Penélopes, Toledo o aquél que pasaba por allí, defienden a los más extremistas y menos demócratas frente a los estados libres. Defienden a los Castro, a los Maduro o, últimamente, a los Hamás frente a aquellos que, de alguna manera, asemejan su identidad con la nuestra: la identidad judía, la identidad cristiana, los valores demócratas y liberales.

Son muchos los que han contestado estas posturas interesadas o, simplemente, populacheras, que tratan de buscar un hueco en los medios. Yo siempre digo lo mismo, me hubiera gustado ver a la señora Bardem, llamese Penélope, o al señor Toledo, llamase Willy,  manifestándose, por ejemplo, por la libertad en Cuba o, para no ir tan lejos, junto a las víctimas de ETA en España y contra los terroristas. No los hemos visto. Parece que su elitismo intelectual no se lo permite aunque luego sí se dedican a mal despedir a trabajadores de sus negocios o a dar a luz a sus hijos en hospitales judíos de Los Ángeleshospitales fundados, financiados y dirigidos por judíos, sí. Por judíos sionistas, defensores de Israel.

Anoto por aquí unas palabras de José Jiménez Lozano: “(...) el Holocausto parece haber dejado intacto todo el antiguo humus antisemita en toda Europa, y también el de nuestra antijudería española, que realmente nunca se ha exorcizado”.

Lo que están defendiendo algunos desde esa intelectualidad de izquierdas mal venida, que no toda es así, es a Hamás y Hamás es homofobia. Hamás combate, tortura y mata a sus opositores. Hamás es autoritario y yihadista, quiere acabar con la existencia del Estado de Israel por ser el Estado de los judíos. Hámas mata a judíos por el mero hecho de serlo. Hamás es antisemita.

Estoy a favor de Israel por convicción y creencias y, porque pienso es la mejor forma de estar, también, a favor del pueblo palestino.

Ojalá y no tuviesemos nunca que hablar o escribir sobre conflictos así. Desgraciadamente todavía, en el mundo, quedan integristas radicales y dictadores con responsabilidades de gobierno. Los pueblos son siempre los más perjudicados.




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