domingo, 20 de julio de 2014

20.07.2014... De vuelta de los campos de Minaya...





No he dormido bien estos días aunque, he de reconocer y no tiene nada que ver con la falta de sueño, me he sentido tan inmensamente feliz como siempre que pasamos unos días en nuestro pueblo: Minaya.

La noche del viernes, calurosa, dejé puesto el aire acondicionado y estuve tiritando media noche. Cualquiera, en uso de sus sensatez, se hubiera levantado a apagar el aparato pero yo, que pensaba me dormiría en cualquier momento, no lo hice.

La noche del sábado no hacía tanto calor en la calle ni frío en la casa, visto la experiencia de la noche anterior no use el aire acondicionado así que pasé calor. También es cierto que me acosté tras ver el debate televisivo donde participa Pablo Iglesias y escucharle, analizar sus gestos y tono de voz, me ratifica todavía más el 'producto mediático' que es y, por ende, lo peligroso 'políticamente hablando' que puede llegar a ser en un país en el que sus gentes dan más credibilidad al populismo que a la raicionalidad.


Pero ha sido un fin de semana fabuloso. Un fin de semana en el que hemos compartido momentos en familia, momentos tranquilos en nuestra casa y momentos, también, de reflexión y encuentro conmigo mismo.













Estar en Minaya es como estar en un mundo distinto al habitual. Todo transcurre tranquilo, todo es muy vivo.

He disfrutado del campo, de mis padres, de mi familia, de mis tíos y sobrino. He visto amigos que hacía tiempo no saludaba. Simplemente he vivido, porque todo aquí es vida sana. 


Ayer tarde salí a correr. Corrí entre viñas y trigales, cebadales y pequeños olivares... un canto a lo simple, sencillo pero inmensamente hermoso... Eché de menos a mi primo Clemente pero, está claro, desgraciadamente, siempre no puede ser así que tocaron unos magníficos 11 kilómetros en solitario, en esa soledad que invita a encontrarte.

Y es en esos momentos de soledad en los que uno no deja de pensar en cómo es y cómo vive. Eso, a veces, es duro. Terminas por martirizarte tu mismo, y no dejas de exigirte y criticarte. Sé que a la larga, sin duda, tendrá más ventajas que inconvenientes porque terminaré de saber lo que soy y a dónde voy.

Y ya aquí, en Getafe, termino la semana con otros kilómetros de running, tranquilos y preparando para iniciar una semana también intensa. ¿Cómo no? 

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