viernes, 3 de enero de 2014

Virtudes...

21 h. Ha anochecido, no deja de llover y los días están pasando con una humedad poética que comienza a ser cansina. La lluvia nos mejora, baña nuestra atmósfera y la limpia, pero como todo, el exceso tampoco es agradable, ni siquiera bueno. Lo cierto es que la lluvia anima a quedarse en casa, recogido, disfrutando de la música, de los libros y, también, de alguna de esas películas de las que no nos cansamos y que aprovechando días así volvemos, mientras el dvd lo permita, a ver: "El Rey Arturo".

'El rey Arturo', 2004, está dirigida por Antoine Fuqua y protagonizada por Clive Owen, Keira Knightley, Ioan Gruffudd, Stellan Skarsgård, Ray Winstone y Mads Mikkelsen entre otros.   Es la historia del líder y guerrero que dirigió a los ingleses en su lucha contra los sajones. Es la historia del hombre que se convirtió en el Rey Arturo.
Además de ser una película de esas que tengo entre mis favoritas, entretenida, emocionante, épica, es una película de las que nos dejan un poso de emoción en su final, por la exaltación de las virtudes humanas, de esas virtudes caballerescas que tanto adolecemos en algunas generaciones.
Me gusta verla con mi hijo. Creo que desde que apareció en DVD, allá por el año 2005, la habré visto unas diez veces. Y no me canso. Sus mensajes de una época que bien podrían servirnos en esta y, sobre todo, repito, el mostrarnos cómo por encima de todo siempre hay una causa por la que luchar aunque sólo sea eso, lo que ahora creemos esencial pero que muchas veces no lo es: la libertad. 
Para conseguir esa libertad, no hay que desprenderse de esas grandes virtudes que deben de acompañar al hombre, siempre,  y que tan difícil se hace su práctica para algunos en estos tiempos: Valor, Honor, Lealtad, Justicia, Amistad, Patriotismo, Obediencia, Servicio, Integridad, Liderazgo...
Bellas palabras si cada uno de nosotros tratásemos de practicarlas en el día a día. Sólo el uso de las virtudes nos hace más libres; no hablo de esa libertad exterior, me refiero a la verdadera libertad, a la libertad interior.
Por cierto, Keira Knightley, como siempre, impresionante.

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